“Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Seré exaltado entre las naciones! ¡Seré enaltecido en la tierra!” Salmo 46:10, NVI.

Aquellos que tienen perros o gatos como mascotas podrán coincidir conmigo al observarlos con atención. ¿Por qué? Porque dedican bastante tiempo a “hacer nada”.

Y nosotros, ¿cuántas veces en el día nos encontramos “corriendo” para realizar más de una tarea? El tiempo no nos alcanza, el trabajo a realizar supera nuestro horario laboral y necesitamos “adelantar” o “llegar con aquello que no pudimos terminar”.

Vivimos alcanzando metas, logrando objetivos, andamos de aquí para allá, y no nos queda tiempo para “hacer nada”. Para simplemente recostarnos en silencio, sin siquiera mirar algo.

Nos hemos acostumbrado tanto al sonido que el silencio nos parece ajeno. Si no estamos con la computadora, es el celular, o la televisión o la música. Sea como sea, intentamos llenar espacios, no nos damos cuenta de que la vida sigue avanzando y vemos una pérdida de tiempo el “hacer nada”. Pero, déjame decirte que:

  • “Hacer nada” es retirarse a un lugar solitario y dedicar tiempo a respirar.
  • “Hacer nada” es sentarse a disfrutar de una rica bebida.
  • “Hacer nada” es relajarse leyendo un libro.
  • “Hacer nada” es estar en familia, con la persona que amas, solos sin dispositivos de por medio.
  • “Hacer nada” es dedicar tiempo a lo importante, no a lo urgente.
  • “Hacer nada” es entender que necesitas escuchar la voz de Dios.
  • “Hacer nada” es recordar que estás haciendo mucho: estás comprendiendo la importancia de la vida.

Por eso, aprende de tus mascotas y dedícate un momento del día para “hacer nada”.