“El niño halla en el juego a la vez diversión y desarrollo, y sus deportes deben ser de tal naturaleza que promuevan no solo su crecimiento físico, sino también el mental y el espiritual”. Elena G. de White, La educación, versión online.

El juego y las actividades prácticas son muy importantes para lograr aprendizajes significativos en los estudiantes. El juego despierta emociones positivas en los niños y, mientras más emociones positivas, mayor aprendizaje. J. Herrera (2023) señala que “Las emociones positivas generan disposición y apertura del estudiante, aumentando su motivación y compromiso hacia el aprendizaje”.

Por otro lado, respecto a las actividades manuales y prácticas que pueden desarrollar los estudiantes, otro párrafo del libro La educación señala: “El trabajo práctico estimula la observación minuciosa y la independencia de pensamiento; debidamente hecho, tiende a desarrollar el sentido común, cultiva la capacidad de hacer planes y ejecutarlos, fortalece el valor y la perseverancia, e induce a practicar el tacto y la pericia” (leer cita en su contexto).

De ambas referencias se concluye que las actividades lúdicas aumentan la disposición, motivación y compromiso con lo que se busca enseñar, mientras que las actividades manuales despiertan habilidades como la observación, la atención y la resolución de problemas y también valores como la perseverancia. Sin duda, hay un valor real en las experiencias prácticas que potencian lo intelectual.

En los primeros 7 años de vida se fundan las bases del desarrollo físico, mental, moral y espiritual de los niños y lo que viene en los años siguientes se levantará sobre estas bases. Por eso es esencial enriquecer los contextos académicos a través de juegos, actividades lúdicas, manuales y oficios, para que el desarrollo de los niños sea integral y no puramente intelectual.

Por último, la educación cristiana basada en la Biblia, se enfoca en lograr el crecimiento en todas las esferas de la vida: Jesús fue carpintero, Pablo fabricante de tiendas, Dorcas era costurera, los hijos de los profetas construyeron una casa para su uso y la mujer virtuosa de Proverbios desarrolla diferentes actividades manuales.

Los avances tecnológicos de la actualidad, si no se los controla, entorpecen a menudo el desarrollo físico y mental de los niños, jóvenes y adultos. Por eso, la invitación para los que trabajan en educación es poner manos a la obra para sembrar principios eternos, cultivar habilidades y utilizar herramientas prácticas para obtener mejores aprendizajes. La tecnología tiene su lugar, pero no debe invadir el espacio para el trabajo físico y mental.