En este artículo compartiremos algunos consejos y herramientas o técnicas para “romper el hielo” (icebreakers).

La expresión “romper el hielo” en el ámbito escolar podría aplicarse a un grupo de estudiantes que está iniciando una actividad dentro del aula. El docente podría proponer alguna dinámica para desarrollar las actividades que lograrán distender la tensión o incomodidad inicial de los asistentes y permitirá generar cierta confianza.

En primer lugar, debemos aclarar que algunas estrategias para “romper el hielo” exceden el contexto de la comunicación verbal. Por ejemplo, el espacio físico donde se genera el diálogo o la comunicación es uno de los factores determinantes. En nuestro caso, como docentes, ese espacio es el salón de clases. Debemos asegurarnos que ese espacio físico sea un ambiente adecuado, con mobiliario cómodo, acorde a la edad de los estudiantes.

Para la ornamentación no es recomendable el uso de colores fuertes, muy llamativos. Sugerimos optar por colores pasteles o claros, de esa manera se dará una sensación de amplitud y frescura a la sala. En cuanto a la cantidad de objetos decorativos, no debería ser excesiva, ya que podrían convertirse en fuertes distractores para los estudiantes. Si se mantiene un ambiente armónico dentro del salón de clases, podrás desarrollar con más tranquilidad cualquier dinámica para romper el hielo con tus estudiantes.

Normalmente, si hablamos del ámbito escolar, el docente sería el encargado de impartir las dinámicas para romper el hielo, sin embargo, cualquier persona que esté a cargo de un grupo lo puede llevar a cabo, lo único necesario es investigar qué actividades serían las adecuadas para cada situación.

A continuación, te brindamos algunas actividades que podrían ser útiles para romper el hielo en un salón de clases o en un grupo de trabajo:

La pelota preguntona. Consiste en hacer un círculo e ir pasando la pelota aleatoriamente a cada participante, el cual deberá responder la pregunta que realice el dinamizador del grupo. Si es un grupo nuevo, se puede preguntar el nombre, la edad, el lugar de dónde viene, etc.

Respondo tu pregunta. Esta actividad consiste en entregar a cada participante un trozo de papel. En él se escribe una pregunta, cualquier pregunta que se le ocurra a cada participante. Seguidamente se colocan las preguntas en un recipiente y se mezclan los papeles. Luego, cada participante tomará un papel del recipiente y responderá la pregunta que se realizó. Se hace un círculo y cada participante lee la pregunta y se lee las respuestas del que está al lado. Al leer las respuestas, es un momento de bullicio y risas porque son preguntas aleatorias y las respuestas normalmente son graciosas.

Adivina quién soy. Esta actividad es bastante conocida. Consiste en colocar un papel en la frente o la espalda de un participante voluntario. El papel tiene escrito el nombre de algún personaje, puede ser un personaje bíblico, un personaje de TV, etc. Debe ser conocido. El participante que tiene el papel pegado en la frente o en la espalda, puede hacer preguntas, como ¿Soy hombre? ¿Soy mujer? ¿Estoy muerto? ¿Soy viejo? ¿Soy actor/actriz?, etc. El público solo puede responder con Sí o No, hasta que logre adivinar. Se puede poner cronómetro para que no sea muy extenso.

Busca el par. Consiste en entregar tarjetitas con diferentes consignas, las cuales se debe tener dos de cada una. Se puede realizar con números, letras, colores, animales, sonidos, etc. El dinamizador debe entregar tarjetitas a cada participante de modo que se formen pares. Resulta muy entretenido cuando van recorriendo el salón buscando a su pareja.

Existen más ideas que pueden ir surgiendo de acuerdo a la cantidad, edad, contexto, etc. Recordemos que todas las actividades que realicemos deben estar orientadas a una enseñanza, respetando siempre a los pares, fomentando la práctica de valores como el respeto, la tolerancia, la empatía y la cooperación.