Cuando el bullying comienza en casa

Por |2018-09-13T13:51:58+00:0028-Sep, 2018|Escuela para padres|

El bullying se ha instalado en el ambiente educativo; sin embargo, debemos rastrear sus causas aún en el ambiente doméstico del hogar.

El bullying es el acoso físico o psicológico que una persona o grupo ejerce en forma intencional y constante contra otra persona o grupo. Aunque el ambiente escolar es uno de los espacios propicios para su surgimiento y desarrollo, no es el único. Esto demuestra que las causa del bullying no están directamente relacionadas con la institución escolar, sino con las personas, con el ambiente familiar de donde provienen los acosadores y los acosados. Tanto el abusado como el abusador participan de su propio ambiente familiar, que influye profundamente en los miembros más pequeños del hogar.

La ausencia de uno de los padres, la agresividad que ejerza cualquier miembro de la familia sobre los demás, las tensiones conyugales, los problemas económicos y otros factores del entorno familiar pueden propiciar conductas agresivas en los niños. Si además se le resta importancia a la tarea de inculcar valores morales en el hogar como el respeto y la obediencia, el establecimiento de límites y reglas de convivencia y autocontrol y, por el contrario, se propicia un ambiente de castigo físico y sicológico frecuente, el individuo desarrollará mecanismos de supervivencia en este ambiente hostil, por ejemplo, siendo acosador en la escuela. También es frecuente que quien soporta el maltrato en el hogar genere un sentimiento de incapacidad que le impida defenderse por sí mismo fuera del hogar.

Consejos para el hogar

  • Procura que la estabilidad emocional de tu hijo sea una prioridad; por lo tanto, tu estabilidad emocional como padre o madre es indispensable.

  • Comparte con tu hijo sus gustos, anhelos y sueños; así él compartirá contigo sus temores, miedos y ansiedades.

  • No minimices los sentimientos o pensamientos de tus hijos. Siempre presta oídos para escuchar atentamente sus necesidades, especialmente las emocionales.

  • Asegúrate que en tu círculo familiar se respire un ambiente de amor, autonomía, respeto e independencia.

  • Ten cuidado con los extremos de la sobreprotección o la apatía/desinterés.
  • Empieza por ti mismo: practica el autocontrol, la empatía, la asertividad y la inteligencia emocional.

Si bien no hay recetas en contra del bullying, la mejor “vacuna” consiste en construir un hogar emocionalmente sano y estable, donde cada integrante se sienta seguro, valorado y útil para los demás.

Acerca del autor:

Licenciada en Psicología Universidad Adventista del Plata, Argentina. Master en Autismo e Intervención Psicoeducativa - ITEAP, España.

3 Comentarios

  1. Silveira Milton octubre 22, 2018 en 13:19 - Responder

    Pero es algo inminente. El desarrollo de esta nota va por la perspectiva de la vida del afectado. De tal dicha efectivamente no sólo sale de la casa hay que ver que el bullying se desarrolla en distintas ocasiones. Por que psicologamente ni los psicologo describen tal dicho prescripto .y lo pongo esto por que totalmente es una vergüenza que agan una publicación sin saber el detallado bullying. ….por que hay veces que el damnificado en el bullying antes el ámbito familiar tiene todo tido de apoyo al ser afectados en la sociedad fuera de su avita….por ejemplo escuelas .y a donde concurra en el ámbito social puede ser discriminado así que la caratula de esta nota no tiene la mínima nocion de lo que pasa un damnificado por bullying

    • ACES Educación noviembre 21, 2018 en 16:35 - Responder

      Milton, ¿podrías aclarar cuál es “la carátula de esta nota que no tiene la mínima noción de lo que pasa un damnificado por bullying”? Pensamos que el título anticipa bastante bien el contenido del artículo.

  2. Anónimo marzo 5, 2017 en 12:27 - Responder

    Pasamos por un caso de acoso escolar. Mi hija fue víctima; y yo sabía que mi madre -su abuela- la estaba sobreprotegiendo (en ese entonces yo trabajaba demasiado y la dejé a su cuidado desde que era una bebé). Pero en la escuela no detuvieron los acosos; y culparon a mi hija, diciendo: “Es muy tímida y tiene problemas; que aprenda a defenderse”. Mientras tanto, las niñas agresivas y sus padres fueron “premiadas” porque nadie les llamó la atención o las sancionó. Lamentablemente, algunas escuelas no aprenden que la educación es integral. Que en la escuela los niños deben relacionarse sanamente con sus pares; y que no todos serán sus amigos. Fuera del ámbito escolar, en la vida, podrán elegir con quiénes relacionarse, pero en la escuela a veces se los obliga a sentarse junto a un niño agresivo. Gracias.

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