
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” Salmos 37:5
En la Biblia, el trabajo se observa no solo como una actividad para obtener el sustento económico, sino como una expresión de la imagen de Dios en el ser humano. En Génesis 1:28, Dios dice al hombre: “Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos y sobre todas las bestias que se mueven sobre la tierra”. Este mandato divino nos llama a participar en la obra de creación, contribuyendo al bien común y desarrollando nuestros talentos y habilidades dados por Dios.
La orientación vocacional, desde esta perspectiva, implica ayudar a los jóvenes a identificar sus dones, pasiones, valores y talentos para que puedan tomar decisiones alineadas con su propósito de vida. Es fundamental que comprendan que su vocación no solo se refiere a una carrera profesional u oficio que les facilite el desarrollo en la sociedad, sino además, a un estilo de vida que les permita crecer espiritualmente y servir a los demás.
En este proceso, es esencial considerar algunos aspectos que serán clave al momento de la toma de decisiones:
- Fomentar la reflexión personal sobre los intereses, habilidades y valores, así como identificar fortalezas y áreas de mejora.
- Exploración de opciones. Presentar una amplia gama de opciones profesionales, destacando aquellas que se alinean con los valores cristianos y las necesidades de la sociedad.
- Relación con Dios. Invitar a los jóvenes a buscar la guía divina en la toma de decisiones, a través de la oración, la lectura de la Biblia y la participación en una comunidad cristiana.
- Desarrollo de habilidades. Equipar a los estudiantes con herramientas necesarias para tomar decisiones informadas y afrontar los desafíos del mundo laboral.
En conclusión, la orientación vocacional desde una perspectiva cristiana es un proceso integral que busca ayudar y orientar a los jóvenes a descubrir su propósito de vida y tomar decisiones que les permitan desarrollarse plenamente como personas y como seguidores de Cristo. Al integrar la fe con la razón, los jóvenes pueden encontrar una vocación que les brinde satisfacción personal y que les permita hacer una contribución significativa al mundo, cumpliendo así con el llamado divino.
Por ello nos parece relevante considerar, lo que alguna vez escribió el rey David: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”. De esta manera transitaremos hacia un futuro con sentido.
Deja tu comentario