Libros en nuestras escuelas

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“La mente, el alma, se edifica con lo que sirve de alimento, y a nosotros nos toca determinar la clase de alimento que recibirá. Está al alcance de todos escoger los temas que han de ocupar los pensamientos y amoldar el carácter” La Ed.  Pág. 67

Asumir la importancia que tiene el educar radica en tomar conciencia de lo que conlleva esta profesión.  El impacto que las decisiones tomadas por el docente tendrán en la vida de los estudiantes pueden llegar a definir su futuro como personas, como ciudadanos de un mundo que cambia vertiginosamente y que constantemente está incorporando nuevas ideologías, tecnologías y formas de vida, donde el individuo debe optar por una postura que le permita desarrollarse y dignificarse como ser humano. Por este motivo considerar la incorporación del hábito de la lectura en el aula es de vital importancia ya que al instalar este hábito facilitará en los estudiantes la estimulación de la creatividad, imaginación, inteligencia, capacidad verbal y concentración, lo que en conjunto elevaran sus saberes.

Lugar apropiado de los libros:

La gran mayoría de la población es consciente de que los libros deberían estar presentes en el día a día de los educandos, del mismo modo que sus juguetes, tablet, I phone, entre otros, por ello, es conveniente destinar tanto en casa como en la escuela, un espacio apropiado para los libros. Este puede variar desde una biblioteca a una simple repisa. Lo importante es que los estudiantes adviertan que estos huéspedes ilustres tienen su propio sitio en el hogar y en la escuela. Pero surge la pregunta: ¿Qué es lo que deberían leer? “Esta es una pregunta seria, una pregunta que requiere una respuesta seria. (EC 173.1).

Durante los primeros años de vida de un niño su mente es más susceptible a las impresiones buenas o malas. Durante esos años hace progreso decidido en la buena dirección o en la mala. Por un lado se puede obtener mucha información sin valor; por otro lado, mucho conocimiento sólido o valioso. La fuerza del intelecto, el conocimiento sólido, son posesiones que no puede comprar el oro o el Ophir. Su precio supera al del oro o la plata.  (EC173. 2).

Por ello es que los docentes deben solicitar sabiduría de lo alto con el fin de elegir literatura apta para las distintas etapas de los estudiantes a quienes deben guiar.

Es nuestro anhelo que cada maestro/docente tome en consideración estos aspectos que pueden marcar el camino de quienes han sido puestos en sus manos.

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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