El compromiso del alumnado en su proceso de aprendizaje

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“Nuestro concepto de la educación tiene un alcance demasiado estrecho y bajo. Es necesario que tenga una mayor amplitud y un fin más elevado. La verdadera educación significa más que la prosecución de un determinado curso de estudio. Significa más que una preparación para la vida actual. Abarca todo el ser, y todo el período de la existencia accesible al hombre”. ED 13.1

Considerar la responsabilidad que como profesores tenemos respecto a los aprendizajes que nuestros estudiantes adquieran es fundamental, más aun si como dice la pluma inspirada debemos lograr el desarrollo de todas las facultades de los estudiantes, una evolución del conocimiento que abarque todo su ser; en otras palabras, lograr una educación integral. Sin embargo para que esto ocurra los alumnos también deben asumir su propia responsabilidad y utilizar las estrategias que les sean pertinentes para alcanzar los aprendizajes, lo cual no es algo que surja desde su espontaneidad ya que se encuentran en una etapa de inquietud y  por ende se necesita de una enseñanza intencionada.

Cabe destacar que el rendimiento académico se relaciona con la disposición del estudiando hacia las actividades escolares. Por ejemplo, los alumnos con alto rendimiento sustentan su aprendizaje en estrategias cognoscitivas más complejas, son más autónomos en sus actividades académicas, perciben que son competentes para tener éxito en la escuela, sus metas están más enfocadas en desarrollar nuevos conocimientos, perciben mayor control sobre las situaciones de aprendizaje y manejan de forma adecuada situaciones de estrés derivadas de las obligaciones escolares. Por el contrario aquellos alumnos desmotivados, sin apoyo desde su contexto de comunidad y familia, difícilmente se encontrarán con el éxito. En este caso el centro educativo probablemente será el único espacio de real incentivo para el cambio de vida de estos últimos estudiantes mencionados.

Formas de motivar:

  • Satisfacer las necesidades y motivaciones de los alumnos

  • Invitar a los estudiantes a ser participantes activos del aprendizaje

  • Fortalecer la autonomía de los estudiantes

  • Incrementar progresivamente la dificultad de las asignaturas

  • Variar métodos de enseñanza

  • Realizar retroalimentación constante

  • Trabajar fortalezas e intereses de los estudiantes, entre otros.

En definitiva, para desarrollar la responsabilidad y hábitos de estudio y por ende el aprendizaje en los estudiantes; la familia, el profesor y el propio estudiante deben trabajar en conjunto a través de una comunicación expedita, de confianza y afecto, posibilitando a los alumnos a creer que son capaces y que el límite de sus aprendizajes coincidirán con el límite que coloquen en ellos mismos. Naturalmente los adultos somos los indicados para motivar a los estudiantes quienes nos sucederán y probablemente liderarán esta compleja sociedad.

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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