
“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey […] En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino”. Daniel 1:8, 20, RV60.
Después de analizar esta historia, aquí comparto algunas conclusiones:
Intento por borrar su identidad. Luego de ser llevados cautivos, el libro de Daniel señala cuatro “estrategias” por las que se esperaba borrar la identidad de estos jóvenes hebreos:
- Se les enseñaría las letras y lengua de los caldeos (Dan. 1:4).
- Se les daría una comida específica (Dan. 1:5).
- Recibirían una “educación” babilónica por tres años (Dan. 1:5).
- Recibirían nuevos nombres (Dan. 1:7).
En la actualidad miles de estímulos bombardean a los jóvenes cristianos de secundaria y universitarios para que amolden sus principios según lo que las mayorías practican en cuanto al consumo de drogas y otras sustancias, las relaciones sexuales, la música que escuchan, asistir a fiestas y conciertos y redes sociales entre muchos otros.
Daniel, Ananías, Misael y Azarías dan un ejemplo de firmes principios para que hoy al igual que ellos y teniendo una relación diaria con Dios puedas mantenerte firme, aunque todos alrededor te quieran influenciar.
Elena G. de White señala:
“La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia, aunque se desplomen los cielos” La educación, p. 54.
Enfrentando la presión social. A Daniel y sus amigos se les indicó la comida que debían comer durante el “periodo de educación” en Babilonia. Sin embargo, estos jóvenes solicitaron una dieta especial. La comida de los babilonios era sacrificada a dioses paganos y contenía carnes inmundas (Lev. 17). Frente a este panorama se mantuvieron firmes en sus principios para no consumir algo que los perjudicara física, mental y espiritualmente.
Más adelante, fueron condenados a muerte en un horno de fuego, por decidir obedecer a Dios antes que a los hombres al no adorar la estatua del rey Nabucodonosor, y leemos en el capítulo 3 el milagroso rescate que efectuó Jesús en favor de ellos.
Si hoy te encuentras luchando por mantener tus principios cristianos en medio de otras influencias, mantén viva tu relación con Dios a través de la oración, el estudio de la Biblia y el servicio a los demás, y sigue el ejemplo de estos jóvenes hebreos para que seas victorioso cada día.
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