Ser hijo de maestra

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¿Qué se siente ser el hijo o la hija de la maestra? Esta pregunta surge a menudo. Para responderla, tendremos en cuenta ventajas y desventajas de ser hijo del maestro.

Es agradable saber que tu mamá o tu papá, esa persona que te cría en casa, te ve crecer y te guía por el camino correcto, puede ser la misma que además te enseña en la escuela, en el salón de clases. Pocos niños tienen ese privilegio. Pero pongámonos por un momento en ese lugar.

Al hijo de la maestra siempre se le demandará un poco más: debe portarse mejor que los demás porque es observado por el resto de sus compañeros de clase, por los colegas de su maestro y por los padres. Si es buen alumno, se podrá escuchar por allí que es gracias a que su madre -la maestra- le ayuda a cumplir con las tareas escolares… En realidad, algunos se inclinarán a pensar que no solamente recibe ayuda extra, sino que la mamá es quien hizo la tarea escolar. Ese es el pensamiento malicioso de algunas personas.

Por otra parte, si el hijo o la hija de la maestra obtiene una mala calificación, también será criticado: ¿Cómo es que el hijo del maestro no obtuvo un sobresaliente?

A veces, son los propios padres/maestros quienes colocan una presión mayor a sus hijos al exigirles las mejores calificaciones de su clase, o el mejor promedio, la mejor conducta, el mejor trabajo escolar o algún reconocimiento máximo.

Es interesante analizar estos aspectos, porque muchas veces juzgamos a los hijos de docentes por sus notas o su mal comportamiento en clases o quizá simplemente porque no son lo que esperamos que sean.

Los hijos de maestros también tienen sus malos momentos, porque cuando ellos necesitaron de sus padres -si quizás ambos son docentes- no estaban disponibles, porque estaban muy ocupados atendiendo a sus alumnos. Sobre todo, a la hora de corregir las tareas escolares de sus propios hijos, no le pueden dedicar todo su empeño, porque están preocupados pensando en aquel alumno que no se está desempeñando bien en clases.

La próxima vez que se presente la ocasión deberíamos dar palabras de aliento y felicitación especial a los hijos de maestros pues, a pesar de todas las vicisitudes que enfrentan, en general son alumnos aplicados, estudiosos y emprendedores. Recordemos que, como el resto de la clase, es probable que tuvieron que arreglárselas solos para alcanzar sus metas escolares.

Acerca del autor:

Docente. Escribe desde Paraguay.

4 Comentarios

  1. Celia Ester Monzón de Obregón enero 27, 2018 en 13:01 - Responder

    Que lindo artículo profe!!! A muy cierto.

  2. Laura Ibarra febrero 26, 2017 en 20:43 - Responder

    Perla: Un saludo cordial desde Santo Domingo de los Colorados, Ecuador. Mi nombre es Laura Ibarra, docente del Colegio Adventista Santo Domingo.
    Como docente considero este artículo muy acertado, realmente me identifico y comparto el criterio utilizado.
    Gracias por animarnos a los maestros a estar más pendientes de nuestro hijos, pues son observados por todos. ¡Dios te bendiga!

    • Perla marzo 7, 2017 en 22:09 - Responder

      ¡Muy amable, Laura! Saludos desde Encarnación, Paraguay.

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