El profesor como investigador

Por |23-Ago, 2019|Artículos varios|

La formación permanente del cuerpo docente es fundamental para fortalecer el sistema educativo y lograr los mejores resultados.

La capacitación de los docentes es un aspecto esencial de todo sistema educativo. Los docentes exitosos se desempeñan bien en el ámbito escolar y son capaces de generar estrategias integradoras. La capacitación tiene por objetivo favorecer el aprendizaje de los estudiantes a través de la mejora en la actuación del cuerpo docente. Es la principal herramienta para perfeccionar los programas y las prácticas escolares.

La literatura pedagógica ofrece cinco modelos de formación permanente del profesorado:

  1. Modelo de formación individual
  2. Modelo de entrenamiento
  3. Modelo de observación-evaluación
  4. Modelo de desarrollo y mejora de la enseñanza
  5. Modelo indagativo o de investigación

Comenzando a describir el último modelo, sería ideal que el propio docente identifique un área de interés, recoja información e interprete los datos obtenidos. Esto hará que esté mejor dispuesto a lograr los cambios necesarios en su práctica profesional. Existen múltiples formas de aplicación de este modelo. Por ejemplo, mediante la formación de grupos pequeños, o bien, por todo el equipo docente de una escuela (Imbernón, 2018).

El modelo de investigación posee elementos troncales basados en el trabajo colaborativo, la reflexión docente, la implicación en la acción educativa y la detección de problemas atendidos desde dentro del sistema.

En cuanto a las fortalezas del modelo indagativo, podemos destacar su figura abierta, ecléctica, atingente y que se robustece con la praxis. Entre sus limitantes están la falta de espacios y tiempos para la investigación y la reflexión del equipo docente. Probablemente no es una debilidad del modelo en sí, sino del contexto de aplicación.

John Dewey (1933) ha aportado las bases de este modelo. Citado en Liston & Zeichner (2003), declaró la necesidad de una acción reflexiva en el profesorado.

Por su parte, Laurence Stenhouse (1987) enfatiza la importancia del currículum procesual que, en su fusión de teoría y práctica, señala el papel que el profesor debe asumir como docente investigador.

El sabio Salomón, en Eclesiastés 7:25 (versión La Biblia de las Américas online), discurre acerca de la sabiduría y sus antónimos. Establece la necesidad de dedicación personal a conocer, a investigar y a buscar conscientemente la sabiduría y la razón. Esto habilitará al docente la posibilidad de reconocer sus errores y debilidades.

“Dirigí mi corazón a conocer, a investigar y a buscar la sabiduría y la razón, y a reconocer la maldad de la insensatez y la necedad de la locura”.

Animémonos como docentes, a inquirir, a investigar y a develar, aquello que reviste nuestra práctica.

Acerca del autor:

Docente que actualmente cursa Máster de Investigación y Cambio Educativo; Universidad de Barcelona, España.

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