Singularidad del educando

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“Es una obra muy delicada la de tratar con la mente humana” (Conducción del niño online).

Si bien existen personas físicamente muy similares, cada ser humano es único e irrepetible. Aún si las similitudes se verifican en su manera de ser, nuestro carácter también es único, original e irrepetible. Incluso los gemelos, que comparten el mismo ADN, manifiestan diferencias a medida que se desarrollan.

Todo estudiante (educando) ingresa al sistema educativo con percepciones definidas, con preconceptos elaborados desde su entorno y del contexto de donde proviene. Esto posibilita una predisposición positiva o negativa al aprendizaje, al sistema, a sus maestros, a sus pares, y el educando manifiesta espontáneamente sus propias características y singularidades influido por situaciones, experiencias, familia, amistades y por el contexto donde se desarrolló (colegio, iglesia, grupo de amigos, vecindario u otros). Por este motivo, la tarea de la educación es crucial,  ya que “es una obra muy delicada la de tratar con la mente humana”. El impacto del docente sobre sus educandos, ya sean niños, jóvenes o adultos, afectará la vida de múltiples maneras. Concluimos que el docente debe estar atento a las particularidades de sus educandos, a fin de que su desempeño y rendimiento sea el máximo posible.

Elena de White señaló: “En toda enseñanza verdadera, es esencial la relación personal […] Cristo se percataba de las posibilidades que había en todo ser humano (La educación online).

El ejemplo de Cristo nos induce hacia un trabajo como docentes más trascendente, un trabajo más personalizado, que tome en cuenta la individualidad de los estudiantes, que considere sus propias características e inclinaciones, que se preocupe de conocer el trasfondo de la vida de cada uno de ellos y que esté en una posición de mayor conocimiento del otro para poder ejercer algún tipo de influencia benefactora, ennoblecedora y positiva sobre sus alumnos. Jesús dio sus más preciosas lecciones de manera personalizada. Él hablaba a sus oyentes y los exhortaba en forma directa, enfocándose en cada mente, dirigiéndose a cada corazón.

Y esto es un punto importante que se debería considerar de manera especial en educación. Hoy se requiere de una obra educativa con ese tipo de mirada, que preste el mismo interés personal y la misma atención al desarrollo individual, que se ajuste a las diferencias que se presentan en el alumnado, sin desmerecer a alguno de ellos  por la apariencia poco promisoria o el ambiente desfavorable donde creció. Más bien debería tener presente lo que pueden llegar a ser y fomentar el desarrollo de todas sus facultades.

En síntesis, considerar las singularidades de los educandos es uno de los aspectos más relevantes al educar, recordando las palabras de Salomón: “Para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura” (Proverbios 1:4). Como docentes debería ser una de nuestras mayores motivaciones el facilitar a los estudiantes un desarrollo pleno en todas las áreas para alcanzar una vida mejor. La invitación es explícita: consideremos el valor de cada alma que es puesta bajo nuestra responsabilidad.

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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