Orientación de vida

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Orientación de vida

La Real Academia Española define el vocablo Orientación como la “posición o dirección de algo respecto a un punto cardinal”. Inferimos entonces que si una persona está correctamente orientada puede guiar, mostrar, señalar o indicar la dirección a seguir, de manera individual o grupal.

Desde los inicios de la civilización, los seres humanos han intentando orientar su vida hacia el bienestar, el éxito, la tranquilidad y la armonía. Esto responde a una necesidad universal de equilibrio. Sin embargo, resolver la gran incógnita de saber hacia dónde dirigirse, encontrar el sentido de la vida y sentirse satisfecho con la existencia no es tarea fácil. Al respecto, el Creador, en su infinito amor, desde antes de la fundación del mundo hizo provisión para resolver estos interrogantes que plantea el solo hecho de ser humanos.

Dios conoce la naturaleza humana, dividida entre nuestras limitaciones y tendencias hacia el mal y nuestras nobles aspiraciones. Jesucristo tomó esta naturaleza humana, se “hizo carne” y experimentó las vicisitudes, los dolores, las alegrías, la frustración, el éxito y toda la gama de emociones que nosotros experimentamos, con una diferencia: él fue perfecto, venció cada prueba, superó con creces el mal que lo rodeó aun cuando experimentó situaciones duras; soportó burlas y humillaciones instigadas por su archienemigo, también sobrellevó la soledad que en momentos se tornó insufrible, en especial cuando necesitó la orientación de la voz de su Padre para saber qué decisión tomar o simplemente para recibir consuelo en la amarga hora de entregar su vida por salvar a una humanidad que lo desechaba. Sin embargo, obtuvo la victoria, asegurándonos su apoyo y orientación: la esperanza de una vida mejor.

Han pasado más de dos mil años desde aquel evento que cambió la historia humana y que continúa resonando en las carreteras del tiempo. El mundo y la naturaleza están convulsionando a causa de la corrupción, los abusos, la deshonestidad y la maldad de los hombres que se levantan como gigantes y que confunden y desorientan a otros. La naturaleza del hombre, por lo tanto, se encuentra en una constante pugna. Pero allí sobre todas estas circunstancias se encuentra victorioso el ejemplo de Jesús, el gran Yo Soy. Él ofrece dirección y orientación de vida a todo aquel que lo siga. La invitación es para todos. La decisión es tuya.

Dios nos guía

Jesús dijo: “Vengan a mí todos los que están trabajados y cargados, y yo les daré descanso. Lleven mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para el alma; porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana”.

Mateo 11:28-30.

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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