Mujer Virtuosa… ¿Quién la hallará?

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La teoría de la creación, fundamentada en las sagradas escrituras, hace referencia a que en el día sexto, Dios formó al hombre del polvo de la tierra y posteriormente supliendo la inquietud y necesidad de esta creación, de su costado creó a la mujer.

Existen variadas inferencias al respecto de la posición desde donde emergió la mujer y la posición que ésta ocupa actualmente, por ejemplo, “que en la plena sabiduría divina, el creador escogió la parte media del cuerpo del primer hombre para crear a la primera mujer, aludiendo a una relación basada en la equidad, en el respeto mutuo y en el equilibrio que provoca la unión de estos dos seres”. Sin embargo,  también les ordenó que procrearan y fructificaran la tierra. La mujer desde entonces ha tenido el privilegio de conservar la especie, a través de ese periodo increíble, fantástico y perfecto cuando fenomenalmente lleva en su vientre un nuevo ser. Durante nueve meses puede experimentar lo que significa dar vida y culminado ese tiempo de gestación, logra ver aquello que solo sintió.

Con seguridad es posible mencionar que muchas mujeres durante el embarazo sufren dolores angustiantes, tanto físicos como psicológicos; los cambios que advierte en su cuerpo y en sus emociones le abruman, inclusive es probable que se sienta incomprendida por su entorno y que sin motivo alguno llore en silencio, pero llegado el momento final de esta larga espera, sabe que la satisfacción que viene será excepcional, inigualable, única. Nadie más que ella podrá saber lo que fue cargar en su vientre por meses a ese ser que inicialmente le provocó, susto, dolor y angustia, pero que al verlo y estrecharlo en sus brazos, cuando ese pequeñito ser la ve a los ojos, esta mujer y madre olvida todo aquello que la perturbó. Desde entonces, desde ese momento magistral de la naturaleza, esta mujer prioriza a este ser humano que gestó, convirtiéndolo en motivo de su amor, gozo, alegría y preocupación, es su hijo (a), su pequeño bebé, sangre de su sangre, hueso de sus huesos. Y la vida la absorbe a través de los años. Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? preocupada de los suyos, atenta y gentil, tierna, competente y fuerte a la vez, abnegada, entregada, dispuesta a darse por completo por quienes ama, la dulzura hecha mujer… Pero llegan los años y entonces cuando la luz comienza a disminuir en sus brillantes ojos, puede observar a los suyos susurrar:

 

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas”

Proverbios 31:10

 

Las madres deben ser celebradas a diario, deben ser amadas y respetadas.

Hoy seguramente a tu alrededor hay una mujer que necesita que la veas como ese bebé la vio por primera vez. Por eso te invito a abrazar y besar a quien te dio la vida y te protegió desde el primer día que respiraste en este mundo, te invito a que agradezcas a Dios por el privilegio de contar con una madre todavía.

Este escrito va dedicado a mi madre y a mi hermana. Mujeres de valor incalculable y que amo con todo mi corazón. Y a cada mujer que siendo o no mamá ha tenido el privilegio de tener en su regazo a algún pequeñito para amar y proteger.

 

Mg. Maritza Guzmán Matamala

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades

Universidad de la Frontera

Chile

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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