Las TIC como herramienta para mejorar la calidad educativa

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Resumimos y adaptamos un artículo publicado por la Red Latinoamericana de Portales Educativos (RELPE).

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó un estudio titulado “Students, Computers and Learning: Making the Connection” (Estudiantes, computadoras y aprendizaje: Estableciendo conexiones), donde cuestiona el valor de las TIC en el aula y la formación docente en TIC como mecanismos para mejorar el desempeño académico de los estudiantes. Paradójicamente, el estudio demuestra que un aumento de las TIC en el aula no produjo mejores resultados en las pruebas del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) en algunos países latinoamericanos. Los resultados muestran una correlación negativa entre la cantidad de horas de exposición de los estudiantes a las TIC y su bajo desempeño en las pruebas, especialmente en matemáticas y lectura digital.

Entonces nos preguntamos: ¿Fallaron las TIC como herramienta para potenciar la educación o, más bien, falló el modelo de uso e implementación de las TIC? Si esto último es cierto, ¿cuáles serían los modelos de implementación más efectivos?

Evidencias del impacto positivo de las TIC

Es fundamental diseñar una fórmula adecuada para evitar improvisaciones en la incorporación de las TIC en la educación. Hay que centrarse en la formación de los docentes y en el uso pedagógico de las TIC. Hay que reconocer el papel que las TIC han tenido en los países latinoamericanos para el desarrollo de contenidos educativos digitales relevantes, que puedan trabajarse en computadoras de escritorio, portátiles, tabletas e incluso teléfonos inteligentes.

Acompañadas por una formación profesional docente adecuada, las TIC son un acelerador de cambio, ya que pueden mejorar el desempeño de los estudiantes, promover el trabajo colaborativo, fomentar la accesibilidad y aumentar el desempeño laboral.

En Bélgica, Dinamarca y Noruega se observó una correlación entre el uso de la computadora y el desempeño académico de los estudiantes en matemáticas; de hecho, los alumnos que tienden a usar más la computadora en la clase de matemáticas obtienen mejores resultados que los que no lo hacen Esta tendencia se da gracias a que la formación de maestros permite que las TIC hayan permeado el currículo y existan simuladores, clases guiadas y contenidos que apoyan de forma clara el desempeño del maestro en su clase. Además, Australia presenta una tendencia favorable en el uso de las TIC en el aula, pues entre más uso de ellas hacen los estudiantes, mejor es su nivel de lectura digital.

Fallas en la implementación

Obviamente, ni las TIC, ni ninguna herramienta, por más innovadora e interesante que sea, podrá reemplazar ni al maestro, ni al proceso de enseñanza, el cual se vale de múltiples factores relevantes. Ninguna herramienta genera impacto por sí sola; todo lo contrario, si es utilizada de forma inadecuada, sin un propósito claro y/o sin involucrar aspectos complementarios, puede incluso menoscabar el propósito inicial de su introducción en cualquier sistema.

Un modelo exitoso de introducción de las TIC coloca al maestro como guía y tutor de sus estudiantes hacia el conocimiento, fortalecido a través de las TIC. Para que no fallezca en el intento, los modelos de formación que recibe, deben simular su contexto real y resolver las problemáticas que se le presentan más a menudo, tener un alto componente de práctica y uso, monitorear su avance y acompañar su gestión en el aula de clases, al menos al inicio, lo que requiere de tiempo y dedicación.

Además, los contenidos podrían ser aún más innovadores de lo que son, adaptándose a las necesidades e intereses de los estudiantes y permitiendo al maestro hacer un seguimiento de su evolución y desempeño.

Por último, al implementar un modelo TIC en el aula, se ha fallado en utilizarlo exclusivamente en el aula. Se suele descuidar el fomento de buenos hábitos de estudio en el hogar. Por ejemplo, está comprobado que si el alumno dedicara 30 minutos diarios al estudio y la lectura en el hogar, esos hábitos incidirían positiva y significativamente en su rendimiento académico. Por el contrario, el uso recreativo de la computadora entre estudiantes de sexto grado ha demostrado una relación negativa con el aprendizaje. Esto confirma el potencial que existe en los hábitos que los estudiantes cultivan en su casa, los que pueden transformar actividades de ocio en actividades generadoras de conocimiento medibles en el aula de clases.

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Acerca del autor:

Director de contenidos del Portal hispano de Educación Adventista de Sudamérica. Soy editor, profesor de lengua y pastor cristiano adventista del séptimo día.