La orientación: un factor importante en educación

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Salón de clases

Las universidades, los centros de formación docente y toda institución que se dedique a la formación de profesionales para la educación, debe considerar además de las especialidades disciplinares, la orientación y jefatura de curso como aspectos que trascienden la vida de los estudiantes y que al mismo tiempo se encuentran inherentes en el currículo.

Las sociedades están inmersas en un mundo cambiante y competitivo, influido por las ciencias y lo económico. Es común subvalorar lo esencial, a quien aprende, al estudiante, en definitiva, al ser humano. Y es factible preguntar: ¿Qué sentido tiene educar si no se considera a quien aprende? ¿Qué sentido tiene preparar a estudiantes eruditos si no cuentan con competencias y/o habilidades sociales que les permitan enfrentar situaciones cotidianas en el aula o en la vida diaria, conflictos y/o la propia frustración que se desprende de no saber responder a situaciones contractuales? Esa y otras interrogantes surgen al momento de decidir acciones para llevar a cabo en situaciones educacionales. Por este motivo, se torna fundamental considerar la orientación y la jefatura de curso como herramientas esenciales en la formación educativa, ya que se constituyen en instancias formadoras y facilitadoras de aprendizajes significativos en las que se generan espacios de socialización y fortalecimiento de la relación educador-educando provocando un efecto importante en el estudiante.

David Ausubel, refiriéndose al aprendizaje significativo, establece que es necesario que quien aprende tenga algún tipo de motivación intrínseca que lo lleve a desear aquel aprendizaje; pero ¿cómo se logra esto? ¿Cómo encantar a quien aprende? Este enfoque invita a la reflexión; para lograr aprendizajes significativos en quienes aprenden, es menester que el que enseña tenga conciencia de la importancia de aquello, lo que le permita generar espacios que tributen a este tipo de aprendizaje. La utilización de instancias como orientación y jefatura de curso favorecerán las disposiciones de los estudiantes en la medida de que quien educa comprenda y asuma su importancia.

Actualmente ingresan a centros educativos una cantidad enorme de estudiantes confundidos y acomplejados, desorientados, con visiones difusas de la vida por un cruce de ideas y desvalores que se han instalado en la sociedad, solitarios, sin apoyo familiar, endurecidos por la falta de afecto y comprensión, asumiendo con dificultad una soledad abrumadora que perturba y duele,  sin saber que aún hay esperanza para cada uno de ellos y que al mismo tiempo existe un mundo de posibilidades en el que se pueden desarrollar.

Clase universitaria

Hoy esos seres humanos llamados “estudiantes” requieren ser escuchados, atendidos, comprendidos, aceptados y amados. Y este otro grupo de hombres y mujeres llamados “educadores” necesitan oír y comprender que existen espacios que facilitan su labor docente y sobre todo la interacción que es tan importante al momento de educar.

La orientación y la guía que se puede ofrecer a través de la jefatura de curso son aportes fundamentales que tributarán a la formación integral de cada estudiante, facilitando aquellos aprendizajes significativos y favoreciendo las buenas prácticas pedagógicas.

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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