La importancia de la familia en la educación

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La sociedad se compone de familias, y será lo que la hagan las cabezas de familia. Del corazón ‘mana la vida’; y el hogar es el corazón de la sociedad, de la iglesia y de la nación. Elena de White.

Como bien se describe en la cita anterior, la sociedad está compuesta por familias, y estas por individuos con características únicas e irrepetibles. El corazón de la sociedad  -la familia- es un componente fundamental de la educación y es necesario hacer conciencia de ello considerando que la participación y rol parental es primordial en el proceso educativo. Las acciones y decisiones tomadas en el seno del hogar serán un modelo a seguir y la escuela se incorporará como un colaborador que, a través de un sistema integrador de experiencias, conocimiento, habilidades  e información, potenciará los aprendizajes previos de los estudiantes.

La escritora Elena de White, en su libro Conducción del niño, menciona:

En el hogar es donde ha de empezar la educación del niño. Allí está su primera escuela. Allí, con sus padres como maestros, debe aprender las lecciones que han de guiarlo a través de la vida: lecciones de respeto, obediencia, reverencia, dominio propio. Las influencias educativas del hogar son un poder decidido para el bien o para el mal. Son, en muchos respectos, silenciosas y graduales, pero si se ejercen de la debida manera, llegan a ser un poder abarcante para la verdad y la justicia.

Al leer estas aseveraciones, inquieta pensar que la sociedad se ha alejado paulatinamente de sus responsabilidades valóricas inicialmente transferidas a través de la familia, pero que en la actualidad se ha dejado en manos de un “otro”.  Es posible visualizar esta situación en el caos social manifestado en distintas comunidades, la pérdida de respeto, disminución de empatía, aumento de violencia, violación de derechos humanos, disfuncionalidad familiar, y tantos otros que llaman a la reflexión.

La familia debe recuperar su rol protagónico en la educación de los niños y niñas, esto es un principio indiscutible y los padres están llamados a posicionarse como los primeros educadores en este proceso de aprendizaje de la humanidad. Este grupo social es quien determina en gran medida las normas, valores y tradiciones de la cultura de la cual formamos parte, convirtiéndose en un espacio rico para el desarrollo de los más pequeños. Así lo han reconocido organismos como la Unicef. Por ejemplo, Unicef declara que “los primeros educadores de los niños son sus madres y padres, siendo el hogar un espacio de aprendizaje por excelencia. El hecho de que los padres participen en las etapas escolares de sus hijos e hijas permite arrojar muy buenos resultados en su preparación académica y no solo en este aspecto sino también en su autoestima, autoconfianza, en la participación y disposición hacia los procesos académicos”.

En síntesis, la evolución educativa en el ser humano se inicia en el hogar, espacio donde se forma el carácter, se adquieren las primeras experiencias y valores, se define el camino a seguir.

“La familia es la unidad fundamental de la sociedad, así como la raíz de la cultura. Es una fuente perpetua de fomento, promoción, garantía y emocional reabastecimiento de combustible que permite a un niño para aventurarse con confianza en el gran mundo y llegar a ser todo lo que puede ser”. Marianne Neifert, en Dr. Mom’s Parenting Guide

 

Mg. Maritza Guzmán Matamala

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades

Universidad de la Frontera

Chile

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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