La esencia de la Educación Adventista

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Educación Adventista

En la actualidad se viven escenarios educativos dicotómicos; a saber, la educación pública versus la educación cristiana. La sociedad se encuentra inmersa en un panorama incierto sobre el futuro de la educación. Los padres buscan instituciones en donde sus hijos sean tratados bien en todos los aspectos educativos. Y es en este escenario conflictivo donde aparece la Educación Adventista, enfocada en manifestar el poder de Dios mediante las vidas transformadas de los estudiantes. En este artículo presentaremos el compromiso que asume la educación adventista para guiar a los estudiantes a vivir “bajo la poderosa mano de Dios” (2 Pedro 5:6).

La Educación Adventista ayuda a relacionarte con Cristo

Los estudiantes que participan de cada actividad escolar se motivan y se interesan por estar más cerca del Creador de los cielos y la tierra. Cada actividad escolar debe llevar al descubrimiento de cuán bueno es Dios con nosotros.

“El propósito de nuestras instituciones educativas es enseñar a los alumnos cómo pueden ser participantes de la naturaleza divina”. (Elena G. White, Consejos para padres, p. 11).

En la Educación Adventista el estudiante encontrará la necesidad de una relación personal con Cristo y de una renovación espiritual.

La Educación Adventista forma estudiantes para servir a la humanidad

Desde el punto de vista del servicio, las actividades desarrolladas en las instituciones adventistas fortalecen el vínculo de servicio hacia la humanidad.  Pues con la ayuda del maestro cristiano los niños y jóvenes son preparados bajo una educación que se enfoca en el valor del trabajo y de una responsabilidad social como resultado de una vida unida a Cristo.

“La educación esencial consiste en un entrenamiento físico, mental y moral, con el propósito de que el ser humano esté capacitado para servir a Dios y elevar la humanidad”. (Edward Cadwallader, Filosofía básica de la educación adventista, t. 3, p. 11).

La Educación Adventista cultiva la esperanza en el corazón del estudiante.

Los docentes cristianos están preparados profesionalmente para cultivar en las mentes de los estudiantes “la fe, la esperanza y el amor” (1 Cor. 13:13). Por este motivo, los padres que eligen la educación adventista ganan por partida doble: los niños y jóvenes recibirán la mejor formación académica para desenvolverse como profesionales eficaces y una preparación espiritual enfocada en las promesas de un futuro con esperanza.

“El principal esfuerzo del maestro y su propósito constante deben consistir en ayudar a los alumnos a comprender estos principios, y a sostener una relación con Cristo que hará de éstos un poder dominante en sus vidas. El maestro que acepta este blanco es verdaderamente un colaborador con Cristo y con Dios.” (Elena G. White, La educación, p. 27).

En conclusión, la esencia de la educación adventista se basa en la participación activa del docente cristiano que siembra la esperanza en los corazones de sus estudiantes mediante las diversas actividades escolares. El docente cristiano forma personas con un desarrollo integral de su personalidad, capacitados para vivir una vida de servicio y, por la gracia de Cristo, alcanzar la vida eterna.

Para conocer más sobre el valor de la educación adventista mira el siguiente video:

Acerca del autor:

Licenciado en Ciencias de la Educación. Ecuador.

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