La escuela de Ñaña

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Cada 6 de julio se celebra el “Día del Maestro” en Perú, para conmemorar el decreto que estableció la creación de las Escuelas Normales, promulgado en 1822, para la formación de docentes para el país recientemente independizado (leer Primeras escuelas normales en Perú, 30 páginas).

Por aquel entonces, el eslogan era “Sin educación, no hay sociedad”, y reflejaba la intención de fortalecer las capacidades productivas y sociales de las personas. Años más tarde, concretamente en 1946, se asentaba en la localidad de Ñaña, cerca de Lima, el Colegio Particular Unión, hoy conocido como Universidad Peruana Unión; bajo el ideal de “Educar para esta vida y la eternidad”. La educación adventista, desde sus humildes inicios, promovía un estilo de vida integral.

Escuela de Ñaña
Figura 1. Escuela Primaria en Ñaña (1976). Fuente: Universidad Peruana Unión.

Actualmente, los esfuerzos del gobierno peruano se enfocan principalmente en revalorizar la carrera docente (ver video). Existen ciertos matices entre el docente de educación básica y el docente universitario. Considero que el docente de colegio tiene mayor transcendencia, porque se le exige saber enseñar, mientras que al docente universitario se le exige saber sobre su especialidad. En otras palabras, enseñar lo fundamental (como lo es enseñar a un niño a sumar o leer) demanda una alta exigencia pedagógica; mientras que en la universidad, los docentes son profesionales que comparten su pericia en un determinado campo del conocimiento. Sin embargo, en la educación cristiana, a los dos se les exige algo en común: una conexión divina que oriente su quehacer académico. En palabras de la gran educadora Elena de White, en el libro Consejos para los Maestros (p. 63):

Hay otra clase de educación que es muy diferente […] Su fin no es egoísta; su propósito es honrar a Dios, y servirle en el mundo. Tanto los estudios como la preparación industrial que se procura tienen este objeto en vista. Se estudia la Palabra de Dios; se mantiene una conexión vital con él y se ejercitan los mejores sentimientos y rasgos de carácter. Esta clase de educación produce resultados tan duraderos como la eternidad. ‘El temor de Jehová es el principio de la sabiduría’ (Proverbios 9:10), y mejor que todo conocimiento es la comprensión de su Palabra (ver esta cita en su contexto).

Todo docente de la red de educación adventista debería cultivar una comunión permanente con Cristo. Esta conexión se ve favorecida por un entorno institucional apropiado. Por eso, comenzamos hablando de la escuela antes que del docente; porque todo docente primero fue estudiante. Es imposible de determinar la enorme influencia que han tenido las instituciones formadoras de docentes. Los docentes que se han formado como tales en una institución adventista dan prueba de ello.

Como columnista web para el Portal de Educación Adventista, desarrollado por Editorial ACES, agradezco la oportunidad de otorgarme este espacio para escribir un artículo semanal que sea del interés de los docentes que trabajan diariamente en las instituciones educativas adventistas de Sudamérica. Así que, aunque soy arquitecto de formación, escribo desde mi reciente experiencia como docente universitario, enfocándome en las necesarias batallas académicas.

Acerca del autor:

Arquitecto. Universidad Peruana Unión. Lima, Perú.

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