La docencia frente a la innovación

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La innovación como demanda y discurso se ha  establecido en los más variados ámbitos. En educación, la necesidad de innovar se ha situado en el centro del debate, obligándonos como docentes a reexaminar tradiciones y a reflexionar sobre la vigencia y pertinencia de nuestras prácticas y procedimientos. Sin embargo, es necesario recordar que los docentes son una pieza clave del aprendizaje en el aula, por lo que se requieren fundamentos y estrategias para re encantar la educación y sus actores en este nuevo escenario de enseñanza y aprendizaje.

El sector educativo y la sociedad civil reconocen la necesidad de una educación de calidad que proporcione a los estudiantes conocimientos relevantes, tanto para su inserción al trabajo como adultos como para realizarse y trascender como personas. A la vez, “numerosos estudios muestran que lo que sucede en el aula y la influencia del profesor son la variable crucial para mejorar los resultados escolares. El método utilizado por el docente es de suma importancia en cualquier reforma destinada a mejorar la calidad.” (UNESCO, 2004). Muchos educadores proponen desarrollar procesos educativos activos, en los cuales se involucre al estudiante como sujeto y participante, y donde los docentes no sean simples proveedores de información e instrucciones, sino facilitadores de la construcción de conocimiento por los mismos estudiantes.

Paradójicamente, la noción de educación activa que se aplica a los estudiantes con frecuencia no se extiende a los docentes. A menudo, se asume que los maestros, tratados como recurso pasivo para implementar la política educativa, podrán luego producir transformación en el aula. A veces se actúa como que bastara con darles instrucciones para que cumplan con lo que se les dice y cuando no lo hacen, se asume que los docentes o no entienden, o se resisten a lo nuevo, o no están comprometidos con la enseñanza. Además, los medios de comunicación y otros formadores de opinión pública a veces presentan una imagen negativa de los maestros como resistentes a la innovación y sin interés por el aprendizaje. Sin embargo, los maestros y maestras son el eje en torno al cual se construye el aprendizaje efectivo, son las personas a quienes les toca encontrar soluciones a los desafíos que se presentan a diario en el aula y con los estudiantes.

Es positivo y necesario insistir en que la pieza clave que permite el desarrollo de un aprendizaje efectivo en el aula es un maestro o maestra con las competencias necesarias para atender a la diversidad de estudiantes y situaciones que enfrenta. La capacidad para adecuar su práctica a las necesidades de cada grupo de estudiantes y a cada estudiante en sus circunstancias particulares es una parte importante de dicha competencia docente. En ello, la innovación docente, entendida como la capacidad para hacer cosas nuevas, o para hacer cosas conocidas de forma diferente en el aula, la escuela y la comunidad, es fundamental para dar una base concreta a una nueva forma de hacer o construir la educación.

Innovar en las prácticas cotidianas de la gestión de la docencia constituye un desafío que adquiere una dinámica permanente y constante, pues ante cada logro de la innovación surge de inmediato la necesidad de volver a empezar. Ahí radica la permanencia de este esfuerzo: nunca se termina de innovar, de crear, de pensar. Y todos estamos llamados a ser parte de este proceso evolutivo de la educación.

Mg. Maritza Guzmán Matamala

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades

Universidad de la Frontera Chile

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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