Interdisciplinariedad

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Interdisciplinariedad

Con buen juicio se llenan sus cuartos de bellos y extraordinarios tesoros.” (Proverbios 24:4, NVI)

Desde la más tierna infancia el ser humano desea conocer, comprender, resolver, encontrar soluciones, descifrar el mundo, ser parte de él, lo cual se replica a lo largo de su existencia. Para entender mejor este cuadro les invito a situarse en la primera etapa de la vida e imaginar que entregamos un rompecabezas a un pequeño. Su actitud natural y espontanea frente a esta problemática será buscar la forma de resolverlo; esto significa que procurará encajar las piezas hasta completar la imagen y no se quedará tranquilo hasta lograr su objetivo, que en definitiva es “resolver”, formar la imagen, unir las piezas divididas y visualizar el todo.  Si este ejemplo lo trasladamos a la educación es posible distinguir que ocurre algo semejante con las ciencias y lo interdisciplinar. Claramente no se debe aislar el conocimiento y hacer una parte de éste como si fuera un todo; la interrelación entre los contenidos en las diferentes disciplinas se constituye en el foco de la interdisciplinariedad y en las posibilidades de los aprendizajes y la potenciación de todas las facultades con las cuales hemos sido creados. No es posible armar un todo solo con una pieza o una “disciplina”.

La escritora Elena de White declara: “Nadie que tenga disposición para apreciar su enseñanza puede leer un solo pasaje de la Biblia sin obtener de él un pensamiento útil. Pero la enseñanza más valiosa de la Biblia no se obtiene por medio de un estudio ocasional o aislado. Su gran sistema de verdad no se presenta de tal manera que pueda descubrirlo al lector apresurado o descuidado. Muchos de sus tesoros están lejos de la superficie, y solo pueden ser obtenidos por medio de una investigación diligente y de un esfuerzo continuo. Las verdades que forman el gran todo deben ser buscadas y reunidas “un poquito allí, otro poquito allá”…

Al buscar las diferentes partes al estudiar su relación, entran en actividad las facultades superiores de la mente humana. Nadie puede emprender ese estudio sin que se desarrolle su mente”. (La educación online)

Hemos sido diseñados por un creador omnisciente que decidió formarnos a su imagen y semejanza. La invitación a cada uno de quienes educamos es: “Recordemos de dónde venimos y facilitemos los aprendizajes con la mirada hacia dónde vamos.”

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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