Familia y escuela: dos contextos, una sola misión – I

Categorías: Artículos varios|Etiquetas: , , |

Familia comprometida

El estudio de la relación familia y escuela es una inquietud actual, pues trata de determinar quién es el responsable y cómo deben interactuar ambas partes en la formación de los niños.

Antiguamente, las responsabilidades en el tema de la formación de los niños eran claras: la escuela enseñaba y la familia educaba. Desde el punto de vista cristiano sabemos que la responsabilidad de la formación de los niños radica en el hogar, y la escuela va a reforzar esa tarea incorporando las enseñanzas académicas.

Los cambios en la sociedad y en la familia han hecho que pasemos de ser familias extendidas de lazos muy fuertes a convertirnos en familias nucleares, además del incremento de familias monoparentales, madres incorporadas al mundo laboral, y el inicio cada vez más temprano de la edad de escolaridad no obligatoria, ha generado que los niños vivan en escenarios donde muchas veces los padres depositan toda su responsabilidad en la escuela.

Desde muy pequeños, los niños se mueven en dos mundos paralelos: el del hogar y el de la escuela. Ambos mundos marcan su desarrollo personal, formando su carácter, su personalidad, sus gustos… Ambos mundos estimulan el desarrollo de su cociente intelectual, su inteligencia emocional y su inteligencia espiritual, y es en ese contexto que radica la importancia de establecer lazos que cumplan con la única misión del desarrollo armonioso para esta vida y para la eternidad.

El niño es un ser integral, y como tal percibe, vive y siente la realidad que le rodea, por eso es necesario que la escuela y el hogar mantengan una coordinación estrecha, estableciendo lazos entre padres y maestros que permitan una fluida comunicación, y trabajo en equipo para que puedan cumplir con los requerimientos en la educación de los menores.

La educación empieza en el hogar, Elena de White menciona “en el hogar es donde ha de empezar la educación del niño. Allí está su primera escuela. con sus padres como maestros, debe aprender las lecciones que han de guiarlo a través de la vida: lecciones de respeto, obediencia, reverencia, dominio propio. Las influencias educativas del hogar son un poder decidido para el bien o para el mal… Si no se instruye correctamente al niño en el hogar, Satanás lo educará por instrumentos elegidos por él. ¡Cuán importante es, pues, la escuela del hogar!”

Los padres de hoy pertenecen a la última generación que obedeció y respetó a sus padres y son la primera generación que obedece y respeta a sus hijos. Esta verdad se puede observar en las siguientes actitudes:

  • Falta de límites. Los chicos pueden hacer lo que ellos crean conveniente según su criterio.

  • Complacerlos en todo. Aprenden que serán complacidos, y que su voluntad debe ser respetada siempre.

  • Falta de reflexión. Toma de decisiones obedeciendo solo a sus deseos, impulsos o caprichos, y casi siempre sin consultar a sus padres.

  • Uso del dinero y recursos. No enseñarles la importancia del dinero, lo que cuesta conseguirlo, y cómo debe ser usado con prudencia y criterios de ahorro e inversión.

  • Asignación de obligaciones. Es importante que el niño aprenda que tiene obligaciones que cumplir.
  • Tiempo. Cada vez menos padres comparten tiempo y actividades con sus hijos.

La educadora Elena de White menciona que “la instrucción diligente y fiel que se dé en el hogar es la mejor preparación que los niños pueden recibir para la vida escolar”.

Acerca del autor:

Contadora. PhD en Liderazgo.

Deje su comentario