Escuela y misión

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Escuela y misión

¿Qué estamos haciendo por los niños y adolescentes de nuestras escuelas? ¿Nos limitamos a lo que sucede en el ámbito escolar? ¿Nos interesa cómo invierten su tiempo después de clases? ¿Les ofrecemos espacios para que puedan desarrollar sus talentos y habilidades de servicio al prójimo? ¿Participan de actividades misioneras? ¿Consideramos nuestra labor docente como un ministerio hacia los estudiantes? En muchos lugares, nuestras escuelas son reconocidas por la enseñanza de valores cristianos. Pero no debemos conformarnos con eso, anhelamos ser reconocidos también por el rendimiento académico sin descuidar la esencia de nuestra labor docente.

A medida que el tiempo avanza, las demandas de la sociedad secular pueden convertir a nuestras escuelas en instituciones que preparan a los estudiantes para enfrentar un mundo competitivo, basado en el conocimiento, a riesgo de descuidar el propósito por el cual fueron fundadas: formar misioneros.

Recordemos que “nuestras escuelas son los instrumentos especiales del Señor para preparar a los niños y a los jóvenes para la obra misionera. Los padres deben comprender su responsabilidad, y ayudar a sus hijos a apreciar los grandes privilegios y las bendiciones que Dios les ha provisto en las ventajas educativas.” (Elena de White, Conducción del niño).

Pero no son solo los padres quienes deben comprender su responsabilidad, los maestros también somos llamados a crear espacios y actividades donde nuestros estudiantes se preparen para ser misioneros y trabajen en pro de los menos favorecidos. Para ello, es indispensable instruirlos y capacitarlos en esa labor.

Con proyectos y actividades focalizadas y con intención, atendiendo y satisfaciendo las necesidades de la localidad, los estudiantes tendrán una maravillosa experiencia al compartir, interesarse y ayudar a los menos favorecidos. Nos compete a nosotros como profesionales desarrollar en ellos el interés por el trabajo misionero. Nuestros estudiantes disponen de tiempo libre, está en nuestras manos el hacer que ese tiempo libre sea productivo y de provecho, de beneficio para ellos y el prójimo.

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