Educación verdadera

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Educación integral

“Ahora, como nunca antes, necesitamos comprender la verdadera ciencia de la educación. Si dejamos de entender esto, nunca tendremos un lugar en el reino de Dios.” Elena de White. Christian Education, agosto de 1897.

A lo largo de la historia, la educación ha tenido cambios, y en la mayoría de los continentes, con ciertas excepciones, ha llegado al punto de estandarizarse y convertirse en un sistema monótono donde los estudiantes no desarrollan todo su potencial físico, mental y mucho menos espiritual.

Sistema educativo

“Todo ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer… La obra de la verdadera educación consiste en desarrollar esta facultad, en educar a los jóvenes para que sean pensadores, y no meros reflectores de los pensamientos de otros hombres.” Elena de White, La educación, p. 16.

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) define “Educación” como la “crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes”. Sin embargo; hay que entender que la verdadera educación no se limita solo a una época de la vida; al contrario, abarca toda la vida presente e inclusive la venidera. Entonces, ¿qué es educar? Es un proceso de enseñanza-aprendizaje. Es más que la adquisición de conocimientos. El proceso no necesariamente tiene un punto final. No concluye simplemente al alcanzar un nivel de escolaridad, o asistir a una institución educativa. Existen personas que nunca pisaron la universidad, el colegio o la escuela, pero que han aprendido de diversas maneras cosas que una persona que ha asistido a una institución educativa ignora por completo, y viceversa.

En términos sencillos aunque profundos en su significado e implicancias, la educación es un proceso continuo, no está limitada a un aspecto o lugar. Se inicia desde que nacemos e involucra toda la vida. Tiene momentos necesarios de socialización y de internalización en soledad (es colectiva e individual), influye, comunica experiencias, entre otras cosas y avanza hacia un propósito específico.

“Nuestro concepto de la educación tiene un alcance demasiado estrecho y bajo. Es necesario que tenga una mayor amplitud y un fin más elevado.” E. G. White. La Educación, p. 13.

E. A. Sutherland, en su libro Estudio sobre la educación cristiana, enumera una serie de principios y menciona que existen dos sistemas de educación: uno basado en la Palabra de Dios y otro basado en el resto de los libros. También señala claramente que existe una verdadera educación y una falsa educación.

Cada persona debería tener la oportunidad de elegir la educación que desea brindar o adquirir. La Biblia declara que todo nos es lícito (1 Corintios 6:12) y que examinemos todo y retengamos lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21). Sin embargo, ahora, como nunca antes, necesitamos entender que la verdadera educación está a nuestro alcance. Esta clase de educación es la que nos da el conocimiento del único Dios verdadero y de Jesucristo (Juan 17:3), dándonos así acceso a la vida eterna.

Biopsicosocial

“La verdadera educación significa más que la prosecución de un determinado curso de estudio. Significa más que una preparación para la vida actual. Abarca todo el ser, y todo el período de la existencia accesible al hombre. Es el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales. Prepara al estudiante para el gozo de servir en este mundo, y para un gozo superior proporcionado por un servicio más amplio en el mundo venidero” Elena de White, La educación, p. 13.

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