Disciplina, ¿para qué?

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Disciplina

Cuando escuchamos hablar de disciplina, automáticamente pensamos en castigo, orden, penitencia, mal comportamiento y todos aquellos aspectos negativos de la educación. Para aclarar este concepto, tengamos en cuenta algunas definiciones:

“Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral” (Diccionario de la Real Academia Española).

La psicóloga clínica Jennifer Nava señala: “La palabra disciplina significa aprendizaje y constituye el medio más adecuado para que los padres consigan que sus hijos aprendan a comportarse de manera adecuada. La disciplina le enseña al niño cómo actuar de una manera aceptable. Debe tener sentido para el niño y tiene que ver con corregir de manera positiva alguna acción o actitud errónea. La disciplina ayuda al niño a sentirse bien consigo mismo, a corregir sus errores y a tomar responsabilidad de sus acciones”.

Dónde surge la disciplina

Una de las primeras referencias a la disciplina la encontramos en el Edén mismo, cuando Dios puso límites a la primera pareja:

“Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara, y le dio este mandato: ‘Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás’”. Génesis 2: 15-17, Nueva Versión Internacional.

Entendemos, entonces, que los límites forman parte de la disciplina. Al decir: hasta aquí es tuyo, hasta ahí puedes ir, esto puedes hacer; estamos dando pautas a seguir, colocamos límites. El sujeto sabe que saltarse esos límites tiene efectos muchas veces devastadores. En el caso de Adán y Eva, perdieron el paraíso.

La educadora y escritora Elena de White comenta: “El objeto de la disciplina es educar al niño para que se gobierne solo” (Conducción del niño, capítulo 41).

Ese es el fin principal, que no solo los niños se gobiernen solos, sino también los jóvenes y adultos. Que sepan tomar decisiones sabias. Es hacer lo correcto aunque no estemos bajo la supervisión de “alguien”, y tener en cuenta que lo que decidamos tendrá sus consecuencias, buenas o malas.

Acerca del autor:

Docente. Escribe desde Paraguay.

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