Desarrollo emocional y cognitivo

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Desarrollo biopsicosocial

Los recién nacidos tienen una gran colección de capacidades perceptivas, pero que en general, deben madurar y perfeccionarse por medio del desarrollo y la experiencia. Aunque los bebés no pueden informar de cómo ven, tocan, oyen o sienten, por medio de sus conductas y otras medidas podemos conocer esta información. La percepción y su desarrollo son importantes en dos ámbitos específicos:

Desarrollo emocional y social

El tacto, la vista y el oído nos permiten interactuar con otros seres humanos.

  • Oído. A los 2 meses, los bebés recogen información sobre los sentimientos de los otros a través del habla. Pueden distinguir voces tristes y alegres, y pueden establecer una unión emocional.

  • Vista. Es el sentido más importante del recién nacido para explorar activamente el ambiente. Los recién nacidos ven al nacer, pero es el sentido menos maduro, no está igual de desarrollado que en el adulto.

  • Tacto. Es el medio fundamental de interacción entre el bebé y sus padres.

Desarrollo cognitivo

El desarrollo cognitivo, o cerebral, se refiere al proceso de aprendizaje relacionado con la memoria, el lenguaje, el pensamiento y el razonamiento. En el primer año, los bebés aprenden a enfocar la vista, a estirarse, a explorar y también aprenden sobre las cosas que los rodean.
Hablarle al bebé, responderle cuando haga sonidos, leer, cantar, compartir juegos también lo estimulará cognitivamente. Estar presente es cuidar su salud física, mental y emocional.
La crianza y educación pueden ser tareas demandantes, pero Dios nos otorga el amor. Nos ama y por este mismo amor fuimos bendecidos con nuestros hijos. Mediante el amor será más fácil disfrutar del tiempo con ellos y ser padres positivos.

Padres, recordad que vuestro hogar es una escuela en la cual vuestros hijos han de ser preparados para las moradas de arriba. Negadles todas las cosas antes que la educación que deberían recibir en sus primeros años. No les permitáis manifestar su enojo. Enseñadles a ser bondadosos y pacientes. Enseñadles a ser considerados con otros. Así los prepararéis para un ministerio superior en las cosas de la religión (Elena de White, Conducción del niño, cap. 1).

Acerca del autor:

Profesora de Nivel Inicial.

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