El desafío de la orientación educativa

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La  orientación educativa es una disciplina que estudia y promueve las capacidades pedagógicas, psicológicas y socioeconómicas del ser humano, con el propósito de vincular su desarrollo personal con el desarrollo social del país, convirtiéndola en un proceso de ayuda al alumno en la toma de conciencia de sí mismo, sobre los demás y sobre la realidad que le rodea. Sin embargo, para hacer efectiva esta declaración es menester que el docente orientador se encuentre preparado, capacitado y atento a los cambios que la sociedad experimenta a diario y que trasciende a los estudiantes, familias y comunidad, con el objetivo de aportar herramientas sustentables que se requieren para el desarrollo armonioso de las facultades de quienes están bajo su responsabilidad.

Las observaciones anteriores nos permiten vislumbrar con claridad que el campo de la orientación plantea  desafíos para quienes están dispuestos a involucrarse en el desarrollo de esta área ya que tiene que ver con una lógica de pensamiento que busca conocer, explicando y comprendiendo, qué es lo que sucede en los espacios escolares con el aprendizaje  de los alumnos o con la elección vocacional y profesional, y los problemas que enfrentan en su desarrollo personal.

A continuación mencionaremos algunos de los desafíos que un docente orientador debe enfrentar:

  1. Debe ser consejero, coordinador, mediador, guía, informador y formador.
  2. Debe ser lo suficientemente dinámico como para entender y atender con rapidez los procesos de cambio de la sociedad y al mismo tiempo ser capaz de hacer comprensibles estos cambios a la comunidad educativa formada por alumnos, docentes y padres/apoderados.
  3. Debe ser un puente que comunica ámbitos, agentes y actores de la educación; generando enlaces entre la institución escolar y la familia; entre los alumnos y los profesores; entre los alumnos y su propia identidad.
  4. Debe cumplir una función altamente integradora entre los padres/apoderados y la comunidad educativa.
  5. Debe elaborar proyectos tendientes a desarrollar un programa de educación familiar para comprender los cambios que ocurren en la adolescencia, el correcto uso del tiempo libre por parte del adolescente y la importancia de preparar un proyecto de vida.
  6. Debe crear un clima de confianza y comunicación efectiva entre docentes y padres/apoderados.
  7. Debe asumir el liderazgo para planificar, dirigir, llevar a la práctica y ejecutar programas de orientación vocacional y otros programas relacionados indirectamente con el tema.
  8. Debe cumplir una función de apoyo permanente a los distintos miembros de la comunidad educativa.

Podemos concluir que la orientación es una tarea compleja, desafiante, de gran responsabilidad y trascendencia para quienes están en el proceso de decidir a qué se dedicarán en la vida. Un orientador sabio tomará el ejemplo del rey Salomón, quien ha sido reconocido como el hombre más sabio de todos los tiempos. Él se reconoció a sí mismo como un ser finito y limitado, y por eso pidió discernimiento y sabiduría al Dios de los cielos, quien le otorgó el don. No será diferente para los educadores de hoy; ya que tenemos al gran Maestro Celestial que se complace en otorgar sabiduría a quienes se la pidan.

Maritza Guzmán Matamala
Licenciada y Magister en Educación
Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades
Universidad de la Frontera
Chile

Acerca del autor:

Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de la Frontera. Chile.

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