Capellanía: No perdamos el foco – IV

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Capellanía: No perdamos el foco – IV

Proponer diferentes actividades que ayudan al desarrollo espiritual de los alumnos les brinda la oportunidad de descubrir su forma personal de relacionarse con Dios.

Biblia

Como docentes cristianos debemos conocer y entrelazar las enseñanzas del Libro de los libros en todos los contenidos curriculares. Y para lograr esa integración natural entre la fe y la enseñanza, podemos servirnos de diferentes estrategias, de acuerdo a la edad y a las características del grupo.

Jesús les dijo: Felices los que oyen la palabra de Dios y la obedecen. Lucas 11: 28

  • Al comenzar la jornada. Leer la Biblia, representar historias de personajes bíblicos, leer una meditación con base bíblica. Desarrollar una actividad que involucre el uso de la Biblia.

  • Taller de la Biblia. Planificar en forma deliberada un taller donde se estudie la Biblia de una forma original y atractiva para nuestros alumnos.

    En estos talleres se pueden implementar:

    • Estudios bíblicos apropiados para la edad de los educandos, desarrollados en forma dinámica, utilizando diferentes estrategias como proyección de videos, láminas, etc.
    • Preparación de dramatizaciones para diferentes eventos: reuniones de padres, sábado de educación, semanas de oración, etc.
    • Biblia y arte. Por medio de actividades visuales, plásticas, corporales, manuales, etc. expresamos lecciones de la Biblia.
    • En ocasiones donde la mayoría de los alumnos no son adventistas, se puede utilizar el estudio de la escuela sabática, desarrollando las diferentes propuestas que los manuales proponen.
    • Olimpíadas bíblicas. Desarrollar diferentes competencias donde el objetivo principal es aprender más de la Biblia y donde todos ganan en conocimientos. Por ejemplo: Colocar en orden tarjetas con los nombres de los libros de la Biblia en el menor tiempo posible, buscar versículos con velocidad y asertividad, buscar diferentes elementos: alimentos, instrumentos musicales, etc.
  • Mes de la Biblia. Celebrar el mes de la Biblia en forma creativa a nivel aula y a nivel institucional. Se puede organizar una exposición de diferentes versiones de la Biblia: antiguas, modernas, diferentes formatos, etc. También se puede organizar una maratón de lectura de la Biblia. Otras actividades: exposiciones de maquetas de historias bíblicas, representaciones y dramatizaciones, elaborar un cortometraje, actividades plásticas y manuales, etc. Incluso utilizar propuestas que surjan del taller de Biblia.

  • Sociedad de menores y jóvenes. Es una actividad que generalmente las instituciones primarias realizan pero las escuelas secundarias no la desarrollan con tanta frecuencia. Es una propuesta donde el alumno puede participar activamente. Cada grupo prepara un programa para compartir con todos los otros grupos de la institución, se distribuyen actividades, se planifica el desarrollo y se ensaya para que el alumno esté seguro de lo que le toca realizar.

Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5: 16–18.

Oración

Como docentes tenemos la posibilidad de planificar en forma intencional diferentes momentos de oración.

  • Al comenzar y finalizar el horario de clases. Se pueden brindar espacios para la oración personal y grupal. Utilizar diferentes dinámicas: de a dos, grupos, cadenas de oración donde tomados de la mano cada uno, a su turno, van expresando su pedido o agradecimiento.

  • Hora de orar. Es posible, principalmente en primaria, tener momentos de oración todos los días, en un horario definido previamente.

  • Buzón de agradecimientos y pedidos. Además de expresarlos en forma oral, los alumnos pueden escribir y colocar sus pedidos y agradecimientos en un lugar específicamente preparado para ello. Incluso puede ser un cuaderno, donde se lleve registro de las fechas y la forma en que Dios respondió.

  • Rincón de oración. En cada institución, y mejor aún en cada aula, sería ideal que hubiera un lugar especialmente preparado para orar. Cada docente debe incentivar su uso con la palabra y el ejemplo.

  • Las semanas de oración. A nivel institucional se organizan semanas de oración donde se invita a pastores, y diferentes personas a compartir la Biblia, momentos de oración y momentos de decisiones. Otra opción sería programar semanas de oración en el aula, donde los propios alumnos son los que preparan cada día los momentos de estudio de la Biblia, de oración y decisiones. Se distribuyen por días y por actividades, de esa manera se sentirán más involucrados y sentirán un mayor compromiso ante las cosas espirituales.

Cantos

Cantar forma parte de la alabanza y la adoración, además de producir paz, gozo y alegría en cada uno de nosotros.

  • Cantar al comenzar y al finalizar la jornada. Predispone una actitud positiva y eleva los pensamientos hacia nuestro Dios. Los alumnos “llevarán una canción en el corazón” si escuchan canciones del amor de Dios y sobre todo si las cantan.

  • Música ambiental. Una melodía que reconforte nuestras mentes y corazones durante la jornada es una medicina para el alma. Colocar música en los momentos de la entrada y la salida reconfortará el corazón de los alumnos, de los docentes y de los padres que la escuchen. Escuchar música en “los pasillos de la institución” crea un clima agradable, dando una sensación de paz y alegría. Podrían colocarse himnos orquestados y/o cantos cristianos.

Programas especiales

Se trata de programas que no solo involucran a los alumnos sino a toda la comunidad educativa.

  • Culto de acción de gracias. En él se integra toda la comunidad educativa. Se planifican partes donde intervienen los alumnos, los docentes, miembros del personal no docente, padres y familia en general. Se preparan cantos, citas bíblicas, dramatizaciones, predicaciones y, sobre todo, momentos y dinámicas de agradecimientos.

  • Retiro espiritual, o “nocheada”, campamento, etc. El formato puede ser cualquiera de ellos, pero la idea es tener una o más jornadas de propuestas espirituales, en las que todos puedan disfrutar mediante juegos, meditaciones, actividades en la naturaleza, etc. y momentos que los acerquen a nuestro buen Dios. Planificar un retiro espiritual con el curso que tenemos a cargo permitirá instancias de reflexión, conocimiento y unión entre todos y con Dios.

Estas actividades y muchas más que se nos puedan ocurrir, o que ya estemos desarrollando como docentes, ayudarán a crecer espiritualmente a nuestros alumnos y sin duda a nosotros también. No debemos olvidar que nuestra planificación espiritual debe involucrar a los padres y familias de nuestros alumnos. Ellos también debe ser parte del plan de salvación.

En nuestro próximo artículo desarrollaremos otras ideas que podemos implementar como docentes para involucrar a las familias. Mientras tanto, deja tus comentarios y experiencias debajo, para beneficio de nuestra comunidad educativa.

Acerca del autor:

Máster en Educación con énfasis en investigación en enseñanzas y aprendizaje. Maestra de profesión y vocación.

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