Capellanía: No perdamos el foco – III

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Docentes

Muchas de nuestras instituciones tienen dentro de sus empleados personas:

  • Que formaron parte de la iglesia adventista pero están alejadas de la participación activa.

  • Que nunca pertenecieron a la iglesia adventista y muestran interés por conocer nuestras creencias.
  • Que nunca pertenecieron a la iglesia adventista y no les interesa formar parte de ella pero respetan nuestras creencias.

  • Que son parte de la iglesia adventista en forma activa.

Ante esta realidad, los docentes adventistas tenemos el compromiso de compartir los principios y valores cristianos que expresa la Biblia, además de compartir el evangelio buscando el bienestar espiritual de la comunidad escolar. Como hijos de Dios y miembros del personal de una institución adventista, no debemos olvidar que estamos en un proceso de crecimiento espiritual y que todos podemos ayudarnos unos a otros. Si hay un Capellán de la institución podrá hacerse cargo de buena parte de los compromisos y necesidades que vayan surgiendo, pero nada puede suplir el impacto que el docente adventista comprometido puede hacer sobre las personas que lo rodean.

Las vivencias y el intercambio diario con todas las personas dentro de la institución marcan el corazón y la mente de quienes nos rodean. Es una marca para bien o para mal,  depende de la actitud que hayamos tomado, depende de lo que mostremos, depende del modelo de cristianismo que estamos exhibiendo… nuestros pensamientos, nuestras  palabras, nuestros actos y nuestras creencias tienen que estar correctamente alineados, de otra manera notarán una contradicción, y seremos piedra de tropiezo en lugar de instrumentos de salvación.

Algunas claves que ayudarán a tener un ambiente cristiano dentro de la institución:

  • Cultivemos una relación íntima y diaria con Dios: Cada mañana pedir a Dios sabiduría para enfrentar el día. Entregarnos en sus manos para que nos utilice en dónde sea necesario. Dios dará diferentes oportunidades para hablar de su amor no solo en palabras si no con nuestras acciones.

  • Conozcamos bien a nuestros compañeros de trabajo: Nuestra influencia será mayor y mejor si conocemos con quienes interactuamos día a día. Si ignoramos no valoramos. Al conocer a las personas las comprendemos, las valoramos y nos comprometemos con ellas.

  • Tomémonos tiempo para saludar, hablar y reconocer las necesidades de nuestros compañeros: Todos necesitamos que quienes nos rodean perciban nuestra existencia varias veces al día. Como seres sociales necesitamos reconocimiento.

  • Seamos precursores de un ambiente feliz, de paz y esperanza: Nuestra actitud será parte del clima socioprofesional y podemos ayudar a que éste sea confortable y agradable.

Se puede hablar de la fe, se puede dar ejemplos de fe, pero la fe que dará frutos es la que se muestra con las acciones, con ejemplo vivo de cada uno de nosotros. Cuidémonos unos a otros.

Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe, si sus hechos no lo demuestran? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Supongamos que a un hermano o a una hermana les falta la ropa y la comida necesaria para el día; si uno de ustedes les dice: “Que les vaya bien; abríguense y coman todo lo que quieran”, pero no les da lo que su cuerpo necesita, ¿de qué le sirve? Así pasa con la fe: por sí sola, es decir, si no se demuestra con hechos, es una cosa muerta. (Santiago 2: 14 – 17, DHH).

Todo docente adventista es un embajador de Cristo en esta tierra. Dios nos da la posibilidad de capacitarnos y debemos estar dispuestos a aceptar la misión que nos dejó; es erróneo negar semejante responsabilidad. No podemos pensar que otra persona lo hará. Nosotros somos parte del plan de redención. Tanto los adultos, que forman parte del personal de la institución, como los alumnos, son tesoros que día a día Dios coloca a nuestro lado para que los invitemos a caminar tomados de la mano de Cristo. Motivarnos unos a otros, preocuparnos unos por otros, ocuparnos unos de otros, amarnos los unos a los otros… ¡Esa es nuestra misión!

 ¡Qué gran responsabilidad! ¡Qué gran privilegio! Docentes embajadores de Cristo acompañando a nuestros compañeros de trabajo y a nuestros alumnos, a transitar por el camino que nos lleva a un conocimiento más profundo del plan de Salvación.

 Busquemos ideas, pensemos estrategias, planifiquemos la asignatura más importante en las instituciones adventistas: El plan de salvación. Algunas sugerencias estarán en el próximo artículo.

Acerca del autor:

Máster en Educación con énfasis en investigación en enseñanzas y aprendizaje. Maestra de profesión y vocación.

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